Los días seguían pasando y con ellos, muchos acontecimientos. Ámbar empezaba a sentirse frustrada al pasar dos meses ya y no poder ver a Julián. Cada vez que le decía que tenía muchos pendientes que hacer, solo aumentaba su frustración y terminaban en una pequeña e inocente discusión.
Un nuevo amanecer le daba la bienvenida, deseando que fuera un excelente día para todos. Que estuviese lleno de sorpresas.
—Vamos ya, Aitana, llegaremos tarde a nuestra defensa —se quejó Ámbar llevándola por el b