La luz de las velas titilaba sobre el piso, creando una atmósfera cálida y romántica. Aitana y Lucas, seguían de pies disfrutando de sus miradas cargadas de amor.
Lucas se aclaró la garganta, sus ojos fijos en los de ella.
—Aitana, desde que te conocí, mi vida ha cambiado por completo. No sé si vamos muy rápido. Pero no lo puedo controlar —confesó él, acariciando sus nudillos con la yema de sus dedos pulgar.
Aitana no sabía qué decir, su corazón latía tan fuerte, sintiendo que algo importante