—Las palabras se difuminan cuando mis ojos se llenan de lágrimas. Todo el color drena de mi rostro, palideciendo. El teléfono resbala de mis manos y cae en el cojín con un sonido seco. Comienzo a temblar, el aire escapa de mis pulmones y sé lo que se avecina, aunque ya no puedo detenerlo, es demasiado tarde.
Mi mente viaja al pasado, los recuerdos dolorosos que intenté enterrar en el olvido vuelven para destruirme, para arrasar conmigo de nuevo. Llevo mis manos a mi pecho para intentar respirar