AMARA CORTÉS.
Nunca he tenido algo así, nadie me ha hablado de amor de esta manera tan bonita y mi corazón late a una velocidad que desconocía que podía latir. Paso los dedos por la foto y me atrapo el labio con los dientes llena de emoción.
Después de estar toda la noche mirando las fotografías sin poder dormir, a las nueve y media de la mañana las escondo debajo del colchón y espero que me traigan el desayuno como llevan haciendo desde que me encerraron aquí.
— Amara, sal a desayunar. —Jos