Mundo ficciónIniciar sesiónCuando muere su padre, las leyes de las que ha estado huyendo desde que nació la encuentran. Ahora tendrá que atenerse a prohibiciones de una etnia que aunque ama, también desconoce. El amor no es libre aquí, mucho menos sin la aprobación de sus familiares y él no es alguien digno de ella. Claro que el primer amor no tiene que ser el último ¿O sí? Amara tendrá que luchar por ser libre y elegir su destino.
Leer másAMARA CORTÉS. Esmeralda.El primer amor de Aaron. Él parece sorprendido por recibir un mensaje de ella, dijo que después de que se fuera no volvió a hablar con ella. — ¿Esmeralda? —Pregunto en voz baja. Deja el móvil a un lado y responde con la cabeza.— Tu primer amor. — Si.— ¿Y qué quiere? —Pregunto, sonríe y me besa. — Saber donde estoy, como todos. —Responde— Sospecho que mi padre tiene que ver en todo esto. — ¿Por qué tu padre traería a Esmeralda de nuevo? — Porque fue culpa suya que su familia la apartase de mí. Cuando supieron que mi padre era un alcohólico, que tomaba drogas y me pegaba palizas, su familia la separó de mí. — Me lo contaste. — Creo que ha hecho algo para que su familia confíe en nosotros nuevamente, no creo que permitieran por su cuenta que ella tenga contacto conmigo. —Muevo la cabeza— Te cuento mis suposiciones para que no pienses cosas que no son.— ¿Crees qué desconfió de ti? —Lo rodeo con mis brazos. — No lo haré. Aunque dime porqué traerían a el
AMARA CORTÉS.Es cierto que después de lo que han pasado entre nosotros, tenemos más miedo. Nos aterra lo que pueda suceder cuando en breve volvamos al pueblo y nos enfrentemos a nuestra familia. Aaron hace que lo sienta todo mucho menos y que el miedo pase a ser solo una pequeña sensación. — ¿Estas segura de volver? —Pregunta.— Si. —Respondo— No seré como mi madre, no me quedaré sentada mientras se matan entre familias y acabe con un ser querido en el cementerio. Tienen que aceptar de alguna manera que no pueden controlar mi vida y mucho menos lo que siento. — Sé que eres fuerte, no dudo que te enfrentarás a todos y mantendrás la cabeza en alto. —Sonríe— Cuando tú quieras, nos vamos. — ¿Sabes? Mi abuelo empezó todo esto por mi abuela. Ella lo dejó porque se enamoró de otro hombre ajeno a nuestra hetnia, y él le prohibió volver a ver a sus hijos. Mi padre creció sin su madre y murió sin verla. — ¿Lo dices en serio?— Me pregunto todos los días porqué ella lo engañó, siento que la
AMARA CORTÉS. 7:30 am. Dormir se ha convertido en una lucha con mi mente que no calla. Para que voy a decir que no temo a lo que pasará después de esto, me aterra que empeore las cosas pero no significa que me arrepienta. Nunca olvidaré esta noche. Él temblaba, yo temblaba, juntos estábamos experimentando y junto hemos tenido una primera vez hermosa. Lo que menos me esperaba era que él fuera virgen, cuando me lo ha dicho casi no le creo, pero al ver lo nervioso que estaba no he podido ni siquiera dudarlo.Lo dejo en la cama. Aprovecho para vestirme y me acerco a la ventana. No hay una vista extensa pero por lo menos puedo ver amanecer. Apago la radio que todavía suena y llamo al servicio de habitaciones para que nos traigan el desayuno sobre las ocho. Oh, ni siquiera sé a qué hora se despierta. Espero que le guste el café. A decir verdad estoy nerviosa por cómo sucederán las cosas ahora que nos hemos desnudado en cuerpo y alma el uno al otro. Solo espero poder dejarme llevar, dej
LIAM COOPER.Sonará rastrero, pero me encantaría escuchar que Aaron ha hecho algo malo. Su perfección lo hace ser imposible de odiar y mucho menos de encontrar una imperfección en su impecable actitud de chico bueno. Lydia estira de mí, a lo que yo respondo con la cabeza y ella termina distrayéndose con Christian. Él ha notado desde la distancia que no la conversación de Pablo con Ernesto me interesa más que Lydia. — ¿Qué pasa con Estrella? —Pregunta Ernesto— Has puesto una cara rara cuando has visto que estaba llamándote. Si mal recuerdo tenía algo que ver con Aaron ¿No?— Si, su hermana tuvo mucho que ver con Aaron. —Explica— Ella tuvo que ver conmigo. — ¿Qué?— Así es. Pero no me ha llamado para recordar viejos momentos, me ha llamado preguntándome si lo que se decía sobre Aaron era cierto, seguro que Esmeralda tiene algo que ver con su curiosidad.Las recuerdo. Esmeralda y Estrella eran dos chicas como Amara que estudiaban en el grado de Aaron. Si mal recuerdo una de ellas salió
AMARA CORTÉS.Desliza los dedos por mi rostro apartándome el flequillo de la cara, sonríe mientras lo observo detenidamente y levanta las cejas confuso por mi atención.— ¿De dónde has salido tú? —Pregunto graciosa. — Pareces casi irreal. — ¿Todos los tíos tienen qué ser unos capullos? —Pregunta juntando las cejas. — Tienes una mala opinión de nosotros. — No es eso —Me siento en la cama para poder hablar mejor. — Solo que nos chicos que he visto en la universidad, son distintos. Por ejemplo: Pablo. — ¿Mi mejor amigo? Bueno, uno de ellos. —Ríe burlón— ¿Qué tiene de malo el buenazo de Pablo?— No me digas que no sabes todo lo que ha hecho con las chicas, en el grado en el que está y en los anteriores. —Niega con la cabeza. Mentiroso. — Aaron Martínez, no sigas encubriéndolo.— Está bien, quizás ha sido bastante capullo. — Muy capullo. — Esa boca. —Rio.— ¿Cuál boca? —Poso los brazos en su pecho para incriminarme hasta sus labios. — No sé de que boca estás hablando. — Tendré que mo
AMARA CORTÉS. No puedo evitar sentir dolor. Liam permanece mirándonos desde la lejanía. Aaron no dice nada, solo espera que tome una decisión para poder irnos. Llego hasta él, le cojo la mano y nos miramos a la vez. Aaron me hace sentir que todo está bien, que va a estar conmigo pase lo que pase. Entramos en su coche, mi madre me mira desde los asientos de atrás. No quiero oírla decir nada, no en este momento donde estoy tan frágil.— ¿Estás bien? —Pregunta Aaron. — Puedes contarme cualquier cosa. — Estoy bien. —Respondo en un breve suspiro. — Esta noche está siendo eterna, eso es todo. — Todo pasará. —Sus dedos deslizan por mi barbilla lentamente— Sea lo que sea, pasará. Conduce hasta un hotel. No estoy de acuerdo con que él pague la habitación y se lo hago saber varias veces mientras caminamos al mostrador. — Oye —Dice él cogiéndome la mano. — Deja que haga algo por ti. — Has hecho más de lo que crees y no puedo aceptar que pagues una habitación de hotel para nosotras. Es de
Último capítulo