Enfocada en su trabajo, Mónica se ausentaba todo el día. Había encontrado el lugar perfecto para establecerse y, mientras sus trabajadores se encargaban de la remodelación, ella permanecía en su oficina diseñando las prendas que revolucionarían la moda.
Mientras tanto, en casa, los secretos entre su esposo y la niñera no hacían más que aumentar.
Sobre la cadera de Amaro, Alma subía y bajaba, inclinando la cabeza hacia atrás, seducida por el placer que explotaba nada más él llegaba. El día se