Agustín ya se había bebido toda su leche y Alma revisaba el bolso del niño, donde había algunos pañales y una muda de ropa.
Buscó en los cajones de todos los muebles y luego fue a la habitación de Amaro. Él tenía dos corbatas en la mano y no se decidía por cuál usar.
—¿Cuál crees que me queda mejor? Siempre he detestado las corbatas; son un accesorio inútil. Los hombres somos prácticos, pero en temas de corbatas nos parecemos a las mujeres, llenas de accesorios que no sirven para nada.
Apen