El cielo resplandecía luego de la tormenta que se había dejado caer por la noche en Santa Mariana. Una limpieza necesaria luego de que al pueblo lo invadiera la infamia.
La casa amarilla se había reducido a una pila de escombros calcinados después de que alguien le encendiera fuego y no quedaran de ella ni los cimientos.
Solo un video había de las andanzas de Alma y Amaro en el establo. Unas piernas pixeladas por entre los tablones y la cabellera rubia de la mujer, nada más había conseguido cap