En una habitación de la casa amarilla, Alice leía la novela de la que hablarían en la próxima reunión del club de lectura. Un golpe estruendoso derribó la puerta de la entrada y su libro voló por los aires mientras ella corría presurosa para ver lo que pasaba.
Se encontró con el jefe Pat, revolviendo la sala.
—Quédate de pie en un rincón y no intentes hacer nada o tendré que esposarte —amenazó el uniformado—. Nos informaron que te vieron fumando hierba y que les vendes a más gente en tu «