30. ¿Se estaban llevando bien?
La mañana siguiente, después de salir a cabalgar, lo primero que hizo al volver fue subir a su antigua habitación, pues por más que el brasileño de Villa Dos Santos prefería mantener las distancias con su joven esposa, una gran parte de sí mismo no dejaba de preocuparse por ella.
— ¿Cómo te sientes? — le preguntó tras varios toquecitos en la puerta.
Ella se incorporó contra el respaldo. Había despertado hace poco. Sonrió al saber que él estaba allí.
— Mejor, gracias, ya me iba a alistar para