29. Beso correspondido
Cuando llegó, Calioppe estaba inconsciente en el suelo, rodeada por Lisandro y varios de los jornaleros.
Bajó del caballo apresurado, y con la mirada llena de preocupación; temiendo lo peor, se acercó hasta ella.
— ¡Abran paso! ¡Necesita aire! — ordenó enérgico, haciéndose un espacio y arrodillándose junto al frágil cuerpo de su esposa.
La tomó en brazos y la pegó protectoramente a él, cubriéndola con su espalda del ferviente sol.
— ¿Qué fue lo que pasó? — preguntó a Lisandro.
— No lo sé, p