22. La seño Calioppe es inocente
Esa noche, Nicholas no había dormido con Romina. No pudo. Y es que aunque tenía el derecho de pagarle con la misma moneda a su esposa, no se sintió capaz, así que terminó pidiéndole a Romina que se fuera en cuanto escuchó que Calioppe cerraba la puerta.
La mañana siguiente, la rabia aún viajaba por su torrente sanguíneo.
No había podido conciliar el jodido sueño. No había podido hacer otra cosa que no fuese sentirse un estúpido. ¿Cómo había podido bajar la guardia con ella? ¡Es qué…! ¡Agh! ¿Có