—Pues sí que tienes prisa —respondió Dakota, hojeando las páginas.
—Hoy tengo una cita para lo de la ceremonia. ¿Me acompañas? —preguntó Helena.
—Claro.
—¿Quieres venir, Penelope? —ofreció Helena.
—No, gracias.
—¿Te quedarás hasta la boda? —preguntó Alekos a Penelope.
—No sé. Hoy hablaré