Alekos esperaba en la habitación cuando trajeron a Freya.
—Alekos, cariño… siempre tan guapo —dijo ella.
Él arrojó la carpeta sobre la mesa. Freya la tomó.
—¿De quién es? ¿De Charles o de Robert? —preguntó Alekos.
—Es tuyo, cariño —respondió ella.
—No voy a aguantar tus estupideces. Dime l