—¿Has hablado con tu hermano? —preguntó Charles.
—No he podido, había problemas cuando llegué.
—No me interesa, habla con él. Necesitamos el dinero. ¿Cómo crees que mantendremos a esos bastardos que hemos adoptado? —le recriminó Charles .
—No hables así, son nuestros hijos —le recriminó Penelo