Capítulo 40
Habían pasado dos días desde el regreso de Dakota. Esa tarde, el cielo estaba despejado y la brisa del mar arrastraba un suave aroma a sal. En la playa, ella jugaba con un grupo de niños, riendo mientras les ayudaba a construir un castillo de arena. Desde la terraza, Alekos la observaba en silencio,