La luz de la tarde se filtraba tímidamente a través de las persianas, bañando la mansión en una luz cálida y melancólica. En el salón principal, el aire estaba cargado de una quietud inusual, como si la casa misma estuviera esperando lo que vendría a continuación. Después de la caída de Esteban Montalvo, todo había cambiado de manera irrevocable. Iván y Sofía sabían que su victoria, aunque importante, no aseguraba la paz ni el futuro que esperaban. Al contrario, solo había dado inicio a un nuev