Las primeras luces del día apenas comenzaban a filtrarse por las ventanas del apartamento de Natalia. Aunque la ciudad a sus pies despertaba lentamente, ella ya estaba completamente despierta, inmersa en sus pensamientos. El frío aire de la mañana le despejaba la mente, pero la presión de lo que estaba por venir la mantenía tensa, como si las sombras mismas de la ciudad la estuvieran observando.
El archivo que había recibido de Carlos seguía abierto sobre su mesa, junto con varias hojas que hab