El amanecer llegaba tímidamente a la ciudad, tiñendo de naranja las ventanas del apartamento de Natalia. Sin embargo, la luz del día no lograba disipar las sombras que nublaban su mente. Había pasado la noche en vela, dando vueltas en su cama, pensando en las revelaciones que Raúl le había hecho. Victoria. ¿Cómo era posible que alguien en quien había confiado tanto, a quien había considerado una madre, estuviera involucrada en todo esto? Natalia sabía que el camino hacia la venganza no sería se