El aire frío de la noche envolvía a Natalia mientras caminaba por los pasillos del edificio Montalvo. Sus pasos resonaban con firmeza sobre el mármol pulido, la luz de los focos reflejándose en el suelo como si los caminos que había recorrido hasta allí estuvieran iluminados por una verdad oculta, ahora expuesta a la vista de todos. Cada decisión que había tomado la había llevado a este preciso momento, y a pesar de la satisfacción que sentía por haber desmantelado el imperio de Raúl, había una