La mansión de los Montalvo ya no tenía la calidez que anteriormente había tenido en su interior. La música suave que antes había acompañado las conversaciones y risas de los invitados ahora se sentía distante, como si el ambiente entero se hubiera enfriado de manera abrupta. Los ojos de todos se mantenían fijos en Natalia mientras ella salía del gran salón, decidida, con el paso firme que había comenzado a adoptar como una armadura. Dentro de ella, una tormenta se desataba, una guerra interna q