La noche había caído sobre la ciudad con un aire tenso, como si incluso el cielo presintiera el peligro que se cernía. Natalia caminaba por las calles solitarias, sumida en sus pensamientos, con la mente todavía en los eventos del día. El encuentro con Raúl le había dejado una sensación extraña en el estómago, un nudo que se negaba a soltarse. Sabía que sus intenciones no eran completamente claras, y aunque en su rostro Raúl había mostrado una sonrisa confiada, su mirada había traicionado algo