Donde termina la cacería Los aullidos no cesaron.
Resonaban por el bosque, rebotando en los árboles, haciéndose más fuertes con cada segundo que pasaba. No eran sonidos dispersos. No eran aleatorios.
Dirigido.
Hacia ellos.
Lyra permaneció inmóvil, escuchando, con la respiración lenta y controlada.
Cálculo.
Seguimiento.
“Se están acercando desde el este y el sur”, dijo.
Ronan la observó atentamente. "¿Estás segura?"
"Sí."
Sin dudarlo.
No hay duda.
Eso lo decía todo.
Ajustó ligeramente su postura, disimulando la tensión en su cuerpo lo mejor que