Capítulo 97 —Tu ya brillabas
Narrador:
La habitación estaba en penumbra. Solo la luz tenue del velador proyectaba una sombra cálida sobre la pared. Afuera, la ciudad parecía dormida, pero dentro del cuarto el aire estaba cargado de ese silencio íntimo que solo se comparte después de hacer el amor y quedarse, por fin, quietos.
Desirée yacía de lado, con la cabeza sobre el pecho de Cédric, dibujando líneas invisibles con la yema de los dedos en su piel. Él tenía el brazo rodeándola por la espalda,