71. ENTIERRO
Sus ojos se habían abierto mucho, yo por un momento pensé que se le iban a salir de sus órbitas, volvió a mirarme una y otra vez como si no creyera lo que yo decía.
—¿No me ha entendido usted? ¿Puede hacerlo?—pregunté de nuevo ante tal reacción.
Asintió con la cabeza, retirándose lentamente, volviéndose a cada rato para contemplarme todavía incrédulamente. Los truenos y los relámpagos se continuaban escuchando en la lejanía, al parecer la lluvia no llegaría esta noche. Me uní a las hermanas en