302. REGRESO
—Te pregunté si debíamos tomar camarotes separados o el mismo. Te respetaré, pero creo que sería más adecuado ya que eres mi prometida, y porque quiero cuidarte, serás la única mujer en el barco, el de los militares están más alejados, el tuyo lo conseguí cerca del capitán del barco.
—Sí, te quedarás conmigo, en el mismo camarote.
—¿De veras?
Se quedó realmente asombrado, mirándome fijamente como si no quisiera creer que yo fuera de esa manera. No sé si me encontraba muy atrevida o muy tonta