294. VISITA AL PUEBLO
Y fue entonces que me percaté del hermoso vestido que me había puesto en la mañana que encontrara en la silla junto a mi cama. En verdad parecía un vestido de novia, era realmente muy hermoso.
—Sí, lo hice en su honor. —Fue la respuesta que le di al capitán que acarició suavemente con su mano mi mejilla.
—¿Quieres que no vaya hoy al cuartel y me quedé acompañándote?
—¿Serías capaz de hacer eso por mí?
— Por ti soy capaz de hacer cualquier cosa —me respondió muy serio.
—¿Cualquier cosa? ¿Hasta