293. VISIÓN
—¡Debiste hacerlo hace mucho tiempo! ¿Cómo es que no pudiste confiar en mí? ¡Te amo por encima de cualquier cosa sin importar lo que seas!
— Perdón querido, tenía mucho miedo de que me dejaras por ser una bruja.
—¿Cómo puedes pensar eso, Lucecita? Desde el mismo momento que mis ojos se depositaron en ti, cuando era un niño, te amé. No habrá nadie en el mundo ni nada que me separe de ti, ni que haga que deje de amarte, debiste saberlo y confiar en mí. Ahora nuestra hija corre un gran peligro,