294. CEREMONIA
Me levantaron las campanas de la iglesia tocando al amanecer, volví a vestirme rápidamente con el libro en mis manos salí corriendo y fui al lugar del día anterior y me arrodillé abriéndolo delante de mí, sin importar que estaba todo muy nublado. Sin embargo, tenía la confianza de que aunque sea un rayo de luz iba a aparecer para iluminarme y que yo pudiera hacer la ceremonia.
Una fina llovizna comenzó a caer, pero permanecí en la misma posición con mis manos extendidas hacia el frente espe