272. NUEVA AMENAZA
Después de subir a mi habitación y tomar un baño bien caliente y ponerme un juego dormir muy abrigado, me acosté al lado del capitán Luis Manuel que estaba durmiendo apaciblemente. Aunque era de día se mantenía el día bastante oscuro, por la manera tan copiosamente en que estaba nevando. Por lo que instintivamente me abracé a su cuerpo y me quedé profundamente dormida.
De pronto me desperté al sentir como sus manos recorrían todo mi cuerpo de una manera que me sorprendió y me senté de golp