249. DESPIERTA
A mi lado se encontraban las hermanas, Caridad e Inés, junto a la Madre Superiora que rezaba a mi lado el rosario.
—¡Dios bendito hija, no dejas de darnos sustos! —exclamaron al ver como abría mis ojos y buscaba desesperadamente al capitán, que apareció por la puerta cargando una bandeja junto a Dolores.
—¿Al fin despertó, mi Ángel? —preguntó corriendo a mi encuentro.
La Madre Superiora junto a las hermanas salieron sigilosamente mientras el capitán se arrodillaba al lado de la cama y tomaba mi