248. DESPERTAR
Al mirar a sus ojos azul oscuro, me volví abrazar fuertemente de su cuerpo siendo correspondida por él. Llena de una inmensa felicidad por haber logrado regresarlo.
—¿Amor, dime que hacer? Estoy muy asustada, ¿qué es lo que está sucediendo?—pregunté apresuradamente, sin soltarlo por el miedo que sentía.
—Creo que todo fue una trampa para encerrarnos en esta inconsciencia tuya, y que no pudiéramos hacer nada.
—¿Qué quieres decir?
—El capitán, embrujaron al capitán y me atrapó cuando me introduje