234. LA EXTRAÑA MELODÍA
El silencio embargó a la casa después que había terminado el baile y todos los invitados se habían retirado siendo despedidos por la Madre Superiora y las hermanas, qué se disculpaban con mi enfermedad. Retirándose todos a dormir, de pronto con las doce campanadas del viejo reloj, una extraña y hermosa melodía inundó toda la casa.
Era como si todos los violines de la orquesta todavía estuvieran sonando y una maravillosa voz como la de la niña Jacinta, cantaba y cantaba sin parar hasta que s