23. LECTURA
Ante lo que acababa de presenciar, no podía creerlo. Caminé hacia la bandeja con incredulidad y, para calmar mis nervios, solté una risa nerviosa.
No, Ángel, no levita, me dije entre risas. Era absurdo pensar que algo pudiera flotar en el aire, ¿verdad? Aunque en el fondo, una pequeña voz me susurraba que tal vez había visto algo fuera de lo común. Es muy temprano para que inicies a ver cosas que no suceden Ángel, intenté convencerme a mí misma, negando lo que mis ojos habían captado. Pero no