Estuve de acuerdo, en lo que nos dirigimos al comedor donde ya estaban todas las hermanas tratando de calmar a los niños, que todavía seguían asustados. Por suerte la comida era muy sabrosa y rápidamente se les olvidó el susto que habían pasado al llegar a la casa, también el hecho de que Inés les dijo que irían a colocar los juguetes debajo del árbol, los llenó de emoción. Nos sentamos en silencio en la mesa, sin saber qué decir.
De pronto las hermosas vacaciones de los niños en mi cas