216. ANIMALES
Regresamos a la casa, yo iba en un carruaje junto al capitán Luis Manuel que llevaba su caballo detrás de nosotros. Ambos hacíamos silencio sin saber qué decir. Hasta que llenándome de valor le pregunté.
—¿Capitán, sería capaz de hacerse pasar por mi esposo?
—Ya lo hice mi querida Ángel, creo que todo esto que te está pasando, es por mi culpa.
—¿Por qué dices eso?
—No creas que no me di cuenta, cómo se iluminaron tus prendas, esas personas eran unos demonios, son los mismos que me poseyeron