195. DESEO
Pregunté al ver cómo se había quedado mirándome en silencio, sin decidirse a ayudarme a quitar el vestido. No se me escapó la mirada de deseo con que me recorría, tampoco el temor que reflejaba de no poder aguantarse ante mi desnudez.
—Perdón Julián, sé que haces un gran sacrificio para aguantarte y no hacerme tuya. Pero si quieres puedes enseñarme algo para ayudarte, y no tienes que aguantarte de esa manera. Escuché que nosotras las mujeres podíamos hacer algo a los hombres que los hace