Y es que Dolores me había ayudado a vestirme muy elegantemente, con todos los atributos de mi posición, incluyendo las joyas que jamás me había puesto, me había hecho un peinado muy alto como el que tenía mi abuela en su foto. Y en mi pecho izquierdo me había colocado la insignia que demostraba que yo era una Baronesa.
Caminé decidida siguiendo a Julián que iba delante de mí, el señor Edmundo me abrió la puerta dejándome pasar, yendo a sentarme detrás del buró, remarcando más la posició