192. SEÑORITA BARONESA
Los relinchos de los caballos me hicieron despertar asustada al otro día, me levanté rauda de la cama y me asomé a la ventana para saber de qué se trataba todo aquello. No pude dar crédito a lo que veían mis ojos. El capitán había ordenado que sacaran a todos los caballos de la caballeriza, y estaban siendo ensillados por todos sus soldados bajo la protesta de todos los obreros y del señor abogado Edmundo, junto a su hijo.
Sin pensar bien en lo que hacía y sin esperar a Julián que tambi