182. ADVERTENCIA
Me quedé observando al padre Bartolomé en silencio, para luego asentir, explicándole que lo había conocido hacía un momento.
—Debes de tener mucho cuidado con ese capitán Ángel, y sabes a lo que me refiero. Estaba empeñado en que lo llevara a que lo albergaras en tu casa. Le dije que eso no era posible porque tú eres una señorita soltera.
Explicó visiblemente preocupado el padre Bartolomé, y ahora comprendía lo que me habías tratado de explicar a Julián en nuestro trayecto. Tenía razón