183. ASEDIO
Me quedé pensativa ante sus palabras, reflexionando sobre lo que había pasado con el capitán y la manera en que me miraba como si yo fuera una presa lista para devorar. Y aunque no tenía ninguna experiencia en luchar con hombres sabía que Julián tenía razón en eso, también el padre Bartolomé me había advertido.
—Está bien, haré como dices. Mañana mismo iré a hablar de nuevo con el abogado. Debiste dejar que terminara de pedir a los obreros cuando comencé a hablar, es cierto que no lo había cons