Así lo hacen, Tata Julián en su imagen de anciano se baja lentamente, y luego, antes de que se gire, aparece el hombre de las caballerizas con un pequeño banco y me ayuda a bajar llevándose el animal con él.
Julián y yo, que lo tomo del brazo para no resbalar, nos dirigimos a la casa. Al llegar ya han preparado todas las mesas y el escenario en el enorme salón de música. Pero esta vez no tengo miedo. Le pido que me deje tocar el piano y cantar junto a las hermanas y la niña Jacinta que enseg