143. VISITA
Me quedé observando a Julián por un momento, queriendo saber que me había querido decir con aquello. ¿Sería que me haría su mujer en la noche? Me asusté, sin embargo, recordé al siniestro monstruo y para que lo hiciera él, mejor lo hacía mi amado, y sin importarme que me veían todos, lo abracé con fuerza y le dije.
—Cuando quieras y donde quieras, seré tuya una eternidad. —Casi fue un susurro en su oído, pero que hizo que me abrazara con fuerzas, para separarme después e inclinarse ante mí.
—