140. EL AMOR
—Sígame al despacho, por favor
Le pedí y salí a caminar, seguida por él, ante las miradas de todos, al entrar y cerrar la puerta, cuando giré, ahí estaba mi Julián joven
—Solo quería hacer esto —me dijo mientras me estrechaba en sus brazos —y decirte que debo ir, no te separes de las monjas y el padre, y no vayas a subir sola a ninguna de las habitaciones. ¿De acuerdo?
—Ja, ja, ja…, todavía no entiendo esto que haces ni cómo lo haces. Estaré bien, cuídate tú, me aterra eso que dicen de la co