112. TESTAMENTO
He pedido a Dolores que me acompañe a mi habitación en busca del testamento, se ha quedado mirándome de una manera muy fija, sin decir palabras, comenzó a subir las escaleras.
Entramos con algo de recelo, pero solamente el silencio y la penumbra nos han dado la bienvenida, prendimos las luces. Saqué el sobre de la gaveta de la cómoda y salimos en silencio.Sor Inés y sor Caridad vigilan a los niños sentadas en unos sillones del corredor inferior. Fui para el despacho tomando asiento, mientras