102. LA NIÑA JACINTA
Mi madre era un ser excepcional, todo lo que recuerdo de ella es increíblemente hermoso. Tenía una imaginación asombrosa y podía crear de lo más mínimo una historia fantástica, o con sus hermosas y hábiles manos hacer todo un mundo de fantasía con cualquier material que le cayera en sus manos. Pero sus preferidos y los míos, eran las hadas. Me encantaban, y por ello mi cuarto estaba hecho de incontables figuritas de hadas de todos tipos y colores.
Me creó un mundo donde existían hadas para to