101. UNIDAS
Por mi parte no sabía qué hacer o decir a mis amigas. Me sentía realmente apenada con todo lo que había sucedido. Ellas al percatarse cde como me sentía, se sentaron cada una a mi lado estrechándome fuertemente, uniendo sus cabezas a la mía permanecimos un buen rato así.
—No tengas miedo Ángel, casi nos criamos juntas, eres un poco más joven que nosotras y aunque no tomaste los votos, nosotras te consideramos nuestra hermana, no solo de alma, sino en espíritu —comenzó a hablarme con cariño so