El teléfono de Sebastián seguía vibrando en su mano. Durante unos segundos permaneció mirando la pantalla, observando aquel nombre...
Jimena era su novia, la mujer que, en circunstancias normales, habría sido la primera persona a la que habría querido escuchar.
Pero no podía hacerlo. No en ese momento. No después de todo lo que había ocurrido.
Con un movimiento rápido, silenció la llamada y guardó el teléfono dentro del bolsillo de su chaqueta.
Héctor observó el gesto en silencio y frunció lige