El trayecto hasta su casa siempre le parecía más largo de noche. A medida que se alejaba de las calles iluminadas y las grandes propiedades de la zona donde se encontraba la Villa Echeverría, Miami parecía transformarse poco a poco. Las casas eran más pequeñas, algunas con pintura desgastada, los autos permanecían estacionados en calles con poca iluminación y el ruido de la ciudad cambiaba por uno más inquietante.
Juliana conocía aquel lugar.
Había aprendido a caminar por esas calles con cuidado