—Sarita, mi amor, ¿cómo te fue en la universidad?
—Hola, papá. Me fue muy bien. Las clases fueron emocionantes. —Le responde ella.
—Me alegro mucho por ti, porque a partir de la próxima semana te voy a poner en el área comercial para que puedas estar ocupada por las tardes. —Le comenta.
—Es una excelente idea, ya que prefiero estar más en la empresa que en la universidad. —Le contesta Sara.
— ¿Y por qué, hija, prefieres estar aquí y no en la universidad? —El semblante de su padre se pone serio.